Hasta la ejecución del plan de carreteras de 1.860, la red de comunicaciones terrestres en las islas dependía de los antiguos caminos que habían surgido en la época de la colonización castellana, algunos de los cuales tenían incluso un pasado aborigen. El eje fundamental de esa red de antiguos caminos estaba constituido por los caminos reales, expresión que suele designar a los caminos carreteros construidos por el Estado, pero que en Canarias se usaba pra denominar a los caminos principales que comunicaban a los pueblos entre sí, independientemente de que se tratase de caminos de herraduras o de vías carreteras.

Tradicionalmente, las obras de composición de los caminos se solían realizar durante la Cuaresma para reparar los destrozos producidos por las lluvias invernales.

En El Hierro, dado que los lugares poblados se hallaban sobre todo en la meseta central de la isla, la red de caminos tenía una distribución radial partiendo de la Villa de Valverde, capital de la isla, que se comunicaba con los caseríos más alejados. No existía un anillo de caminos reales que recorriese el perímetro de la isla, ya que las costas eran muy escarpadas. Sólo a lo largo del Valle del Golfo existía un camino paralelo a la línea de costa que comunicaban los caseríos de Las Lapas, Tigaday, Los Llanillos y Sabinosa.

 
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