El conjunto de manifestaciones rupestres que en la actualidad define mejor esta procedencia norteafricana es, sin duda, el formado por los restos de escritura lírico-beréber, conocidos desde finales del siglo XIX en distintos lugares de El Hierro.
La isla contiene el mejor conjunto de estas inscripciones, econtrándose ejemplos claros en la Cueva del Agua, Isora; en los barrancos de El Cuervo, Tejeleita y La Candia, Valverde; inscritos sobre prismas basálticos ubicados junto al mar, como el existente en La Caleta, Valverde; o formando parte de un área arqueológica, como El Julan, donde coexisten con otros yacimientos, entre los que hay cuevas funerarias, aras de sacrificio y concheros.
De todos ellos, uno de los de mayor interés son los signos grabados en madera procedente de una cueva funeraria en Guarazoca, Valverde. Se han interpretado como parte de un lecho funerario o una estela funeraria, como se conoce en otras comunidades del Norte de África.