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El Pleno del Cabildo de El Hierro ha apoyado los contenidos del Acta elaborada por los siete cabildos insulares (en el seno de la FECAI) donde analizan el texto de las Directrices Generales para el sector Turístico en Canarias que ha redactado el Gobierno Autonómico y al que formulan una serie de consideraciones.
Los cabildos no están de acuerdo con la estructura de este documento, del que destacan la "confusión" y descoordinación entre sus dos estructuras, una para la Ordenación General y otra para la Turística, "dos documentos totalmente independientes que ni siquiera comparten objetivos comunes" y que, en algunas ocasiones ofrecen contradicciones.
También le tachan la falta de información suficientemente completa, integrada y rigurosa sobre la situación general actual del sector y sus tendencias en las distintas islas, "lo que debilita su diagnóstico, los objetivos e instrumentos". Los cabildos han encontrado discrepancias según las fuentes utilizadas e incluso que maneja datos estadísticos del número de camas hoteleras y extrahoteleras diferentes en el mismo texto.
Por otro lado, opinan que estas Directrices que marcarían el futuro del Turismo en Canarias están planteadas de modo muy uniforme y rígido, "sin entender las diferencias entre cada una de las islas", como recordó el presidente del Cabildo de El Hierro, Tomás Padrón, durante la sesión ordinaria que celebró el Pleno de la Institución el pasado 7 de enero. "Los textos no pueden adaptarse y resolver realidades, necesidades y tendencias tan distintas como las existentes entre islas".
Esa falta de adaptación a la realidad insular conllevaría para la Fecai el tener que legislar "medidas especiales" como es el caso del Anteproyecto de Ley para las tres islas occidentales, vaciando de contenido las propias directrices.
Otros aspectos "criticados" por los cabildos son el sistema de indicadores propuesto, sin que exista un modelo a seguir a corto o largo plazo, que no cuentan con la proyección social y la participación ciudadana que deberían -habría que disponer de un documento más reducido, de mayor claridad y más comprensible- y la ausencia de un régimen transitorio que opere hasta la aprobación de los Planes Insulares de ordenación adaptados a las Directrices, entre otros.