Su agua

Las precipitaciones recibidas en la isla son principalmente de dos clases: la lluvia horizontal debida a la condensación de la humedad del alisio en las hojas y ramas de la vegetación, y las lluvias de invierno, que caen en forma de tormentas breves e intensas. Estas últimas son nuevamente de dos tipos: las atlánticas, que penetran en la isla por el sur y el oeste, y las del frente polar, procedentes del norte y noroeste. A veces, las perturbaciones son debidas a gotas de aire frío que han quedado suspendidas a gran altura sobre el relieve de la isla.

Sin embargo, el agua en un bien escaso en El Hierro, toda vez que la isla no es capaz de retener el agua caída debido a la estructura de su suelo y subsuelo.

La escasez de precipitaciones y la sobreexplotación de las reservas acumuladas en el subsuelo durante miles de años está produciendo problemas de abastecimiento para la agricultura y el consumo humano.

Ya en los años 40 se produce una crisis en la economía insular como consecuencia de la Guerra Civil española y de una interminable sequía que se alargó hasta 1.948. Los habitantes herreños tuvieron que ser abastecidos con agua traída desde Tenerife en camiones cuba.

La consecuencia más inmediata de estas precarias condiciones económicas fue la emigración a las islas capitalinas y a Venezuela a finales de la década de los años cuarenta y cincuenta.

En los sesenta se mejoró la red viaria y marítima y se produjo una gran inversión de capital palmero, introduciendo el cultivo del plátano en el Valle de El Golfo. Al ser un producto que necesita bastante agua, se inició la perforación de seis pozos a mediados de los años setenta. Sin embargo, como consecuencia de la gran demanda y sobrexplotación de esos pozos, así como la permeabilidad del terreno, se produjo la filtración de agua salada, quedando algunos pozos totalmente inservibles y otros con una calidad de agua no apta para el consumo humano.

Se abrieron otros pozos, siempre en el litoral, ya que las captaciones realizadas en las partes más altas no fueron positivas. Con la perforación de estos nuevos pozos, en los años ochenta, se reemplaza el sistema tradicional de recogida de agua de lluvia en aljibes, por la red de suministros.

En la actualidad existen 49 captaciones subterráneas de aguas: algunas son galerías de tipo convencional que nunca llegaron a producir; 20 pozos simples excavados a pocos metros del litoral, que han dejado de ser operativos; otros de poca calidad de sus aguas que no están en explotación; y otros de los que se abastece la población, la agricultura y la incipiente industria de El Hierro.

El Plan Hidrológico de El Hierro finalizado en 1.991, recogía varias propuestas para la mejor explotación y control del preciado líquido. Algunas de ellas hoy son una realidad: creación de una comunidad de pozos en el Valle de El Golfo; instalación de una desaladora en el Llano del Cangrejo, en las proximidades del aeropuerto, para abastecer a las zonas situadas fuera del Valle; y perforación de un pozo con una galería dirigida al subsuelo de la Meseta de Nisdafe, donde se había localizado un acuífero de excelente calidad, esto se hizo desde el pozo de Los Padrones.

El volumen total de agua que existe en la actualidad en El Hierro está alrededor de unos 1,4 hectómetros cúbicos al año, siendo la demanda de los habitantes 0,3 y la agricultura 1,3 hectómetros cúbicos.

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Fuentes Galerías Pozos
 Antón Fernández  Ícota  Agua Nueva
 Asofa  
 La Frontera
 El Lomo  La Playa
 Los Frailes  
 Los Padrones
 Mancájata  Nuestra Señora de Fátima
 Mecana  Tancajote
 Rodrigo  Tigaday
 Tincos  Timijiraque
 Varadero

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