Lagarto Gigante de El Hierro

El Lagarto Gigante de El Hierro (Gallotia Simonyi) es una especie endémica de la isla de El Hierro, en las Islas Canarias. Se trata de una especie en peligro, incluida en el Convenio de Berna (Anexo II) y en la Directiva Hábitat (Anexos II y IV).

Ya desde el siglo II a.C. el rey Juva II de Mauritania en su expedición a Canarias hace referencia a una isla repleta de lagartos gigantes. También en las crónicas de la conquista, en 1.404 por Juan de Betancourt, se recoge: «…se encuentran grandes lagartos como un gato, pero no hacen ningún daño y no tiene ningún veneno…»

En 1.779 viaja a El Hierro el Regidor Perpetuo y Tesorero de Las Reales Rentas, Urtusáustegui, quien señala: «En el Roque más pequeño de Salmone (Roques de Salmor), el más avanzado al mar, se hallan lagartos muy gruesos, de vara de largo (83’5 cms), que por lo escamoso y según me lo pintaron, juzgo que son una especie de caimanes.»

Hay registros de otros investigadores, ya del siglo XIX, como Viera y Clavijo, en el Diccionario de Historia Natural (1.886) o Sabino Berthelot en su Etnografía y Anales de la Conquista de Las Islas Canarias, quien escribe: «…su alimento consistía en gofio y carnes asadas de cabrito o carnero. Sin embargo, existe un dicho popular que indica probablemente el gusto que tenían por carne de los lagartos. Estos animales eran muy comunes en la isla; llegaban casi al tamaño de las iguanas de América, de las que los indios son tan golosos…»

La comunidad científica, a finales del siglo XIX, empieza a interesarse por el enigmático lagarto, así el 5 de enero de 1.863, el naturalista suizo Karl von Fritsch visita El Hierro confirmando la existencia del reptil en uno de los Roques de Salmor y en la parte oriental de la isla.

En 1.890, el ornitólogo alemán Meade-Waldo intenta alcanzar el mencionado Roque sin éxito por el mal estado del mar. Sí que lo logró el inglés Canon Tristram. Al enterarse de esto, el profesor austriaco Oscar Simony, que recogía muestras de la historia natural de Canarias para el museo de Viena, envió los tres ejemplares que había capturado en 1.889 al herpetólogo, también austriaco, Franz Steindacher, quien para adelantarse a los científicos ingleses publicó una breve descripción del reptil en cuestión, dándole como nombre científico Lacerta Simonyi (Steindcher, 1.889), en reconocimiento a Oscar Simony.

En 1.891 se publican unas minuciosas y descriptivas características del lagarto y unas fenomenales litografías por el Dr. Boulenguer, especialista en reptiles del Museo Británico de Historia Natural, donde fueron a parar dos de los tres ejemplares capturados por Tristram. Otro británico, Hugh B. Cott, capturó dos ejemplares que se encuentran también en el Museo Británico de Historia Natural.

El mítico lagarto se hace cada vez más codiciado por científicos y coleccionistas. En 1.891, don Eloy Díaz Casañas donó un ejemplar al Museo de Santa Cruz de La Palma y conservado en un frasco de alcohol, de 51 centímetros, con una cola regenerada a partir de la anilla 27.

Otro ejemplar de 53 centímetros se encuentra en el Museo Insular de Ciencias Naturales de Santa Cruz de Tenerife, donado por don José Ángel de Rodrigo Vallábriga, coronel de ingenieros que promocionó el Pozo de Sabinosa en El Hierro, quien lo había comprado a un pescador por 50 pesetas.

El Lagarto de Salmor se extinguió no sólo por el espoleo desmedido, sino porque había una población muy reducida. Hoy existen tan sólo 10 ejemplares en los museos anteriormente citados.

En 1.975, en la Fuga de Gorreta, un pastor capturó por encargo del alemán Werner Bings 2 ejemplares. Al enterarse las autoridades decomisaron los lagartos y los devolvieron a su habitat natural. Se pensó que eran los legendarios Lagartos de Salmor, sin embargo, después de varios estudios realizados en 1.984, se concluyó que el lagarto de Gorreta es distinto al que existió en el Roque de Salmor, aunque ambos pertenecen a la misma especie.

El extinto Lagarto de Salmor tiene por nombre científico Gallotia Simonyi Subespecie Simonyi (Steindachner, 1.889), mientras que el que conocemos como Lagarto Gigante de El Hierro, es el Gallotia Simonyi Subespecie Machadoi (López-Jurado, 1.989).

En 1.994 se declara oficial la Reserva Natural Integral de Los Roques de Salmor y la Reserva Natural Especial de Tibataje, que comprende todo el crestón norte del Valle de El Golfo, incluida Gorreta. La Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias ha establecido un Centro de Recuperación, al pie de Gorreta e inaugurado en mayo de 1.995, equipado con dos laboratorios y un terrario donde se crían más de 300 lagartos en cautividad, donde algunos de ellos están expuestos al público como reclamo turístico para la isla. El programa LIFE de la Comisión Europea, ha contribuido a financiar estas instalaciones, así como los estudios y programas de conservación. De la misma manera, las dos universiades de Canarias y la Sociedad Herpetológica Europea colaboran en los estudios de los lugares apropiados para sus futuras sueltas, habiéndose realizado ya dos con bastante éxito en el Roque Chico de Salmor y en La Dehesa.

El Lagarto Gigante de El Hierro es bastante robusto y de color pardonegrusco, con dos series laterales de ocelos de color amarillo limón, que se intensifican en el periodo reproductor. Mide alrededor de 60 centímetros y puede superar los 400 gramos de peso. Sus dimensiones son bastante notables si las comparamos con los 20 centímetros y 10 gramos de peso de los meros o lagartos comunes de la isla (Gallotia Caesaris). Muda la piel una vez al año en verano. Aunque de crecimiento lento, puede llegar a vivir hasta 20 años. Sus crías son de color marrón con líneas dorsales muy claras, presentando una o dos filas de ocelos de color amarillento en ambos costados. A los cuatro años esta coloración empieza a oscurecer, relacionado con el proceso de regulación hormonal y maduración sexual.

La alimentación de los lagartos adultos es fundamentalmente vegetariana, aunque complementan su dieta con algunos insectos. Los ejemplares jóvenes son más entomáfagos, atrayéndoles fundamentalmente las hormigas y larvas de insectos, sin despreciar tampoco los vegetales.

En cuanto a su reproducción, se sabe que la actividad sexual comienza la primera quincena de mayo, cuando el ejemplar cuenta con dos años de vida o algo después si se encuentra en libertad. En el apareo, el macho se acerca a la hembra inflando la garganta y realizando una serie de cabeceos verticales. La hembra, envuelta por el macho, intenta morderlo, pero es el macho quien muerde a ésta en el cuello para a continuación colocar su pelvis bajo la de su pareja y luego introducir uno de sus dos hemipenes en la cloaca de la hembra.

La puesta, entre 4 y 14 huevos, comienza la primera semana de junio, siendo su eclosión a principios de agosto, después de 59 días de incuvación a una temperatura de 28-29 grados centígrados. Los lagartitos al nacer miden alrededor de 17 centímetros y pesan tan sólo 4 gramos.

El Lagarto Gigante de El Hierro se ha convertido en indiscutible símbolo de la isla, declarado así, además, por el Parlamento de Canarias bajo la Ley 7/1.991, de 30 de abril, de Símbolos de La Naturaleza para las Islas Canarias.

En las proximidades del Lagartario se encuentra el Ecomuseo de Guinea, también llamado Poblado de Guinea, el cual está declarado Bien de Interés Cultural por su valor arqueológico, histórico y etnográfico. Permite conocer a través de sus construcciones las distintas fases de la civilización de la isla.

Al final de esta página le ofrecemos dos mapas para que pueda ubicar exactamente el Lagarto Gigante de El Hierro (Lagartario) y el Ecomuseo de Guinea, pues ambos tienen la misma localización y entrada para los visitantes: en el segundo mapa tiene como llegar desde el pueblo más cercano, Frontera. Si lo desea, podemos proporcionarle reservas de entradas con descuentos especiales, para ello pulse sobre el siguiente enlace: reservas.

 

 

One Comment:

  1. Pingback: Colegio Echeyde DISALab muestra la biodiversidad de Canarias

Comments are closed